Conozco a la doctora Marta Marnet desde hace muchos años y en todo el tiempo que llevo tratándola nunca he entendido cómo una profesional de su talla y capacidad, no ha sido descubierta por los medios de comunicación locales. Es neumóloga de profesión ( hizo la especialización en la Universidad de ParísV ) y ha trabajado en el Hospital de la Cruz Roja en Barcelona, dedicándose más tarde a la medicina privada. Y en todos los sitios donde se ha desempeñado ha conseguido despertar verdadera adhesión entre sus pacientes, que la siguen allí donde vaya. Ahora una multinacional francesa la ha puesto al frente de una web: http://salud.kioskea.net ... desde la cual responde preguntas sobre su especialidad a internautas de países tan diversos como Japón, Nueva Zelanda, América del Sur, Estados unidos y Europa.
Por Rubén Adrián Valenzuela
- Está usted triunfando en toda regla, doctora Marnet...
- Yo diría mejor que estoy desempeñando mi trabajo de forma correcta y creo que eso lo valoran quienes vienen a mis consultas.
- Me han dicho que usted es de ese tipo de médicos que trata a los pacientes con mucha cordialidad, brindando contacto físico y dedicando a las personas todo el tiempo que haga falta.
- Es cierto, sí. El tema del contacto físico con el paciente lo descubrí no hace muchos años y da unos resultados verdaderamente notables.
- Pero, ¿qué les hace exactamente?
- Mientras los estoy auscultando, pongo mi mano en su hombro o en su brazo e intento que a través de ese contacto haya algún tipo de transmisión. Es algo muy sutil que mis pacientes, creo, lo perciben sin mayores explicaciones.
- La medicina de hoy está muy especializada y depende mucho de una cierta tecnología deshumanizada.
- Depende de la formación que cada uno haya recibido y de dónde desempeñe su labor profesional. Las pruebas complementarias nos ayudan en nuestros diagnósticos, aunque no hay nada que sustituya al contacto personal.
- El hecho de que usted ejerza la medicina privada no pone una barrera entre el médico y el paciente? Lo digo por aquello de la economía.
- El 95% de mis pacientes pertenecen a mutuas. Es una opción válida para mucha gente, que quiere resolver su problema de forma más inmediata, teniendo en cuenta que las listas de espera se han muy odiosas a raíz de la crisis que estamos viviendo.
- Pero luego está el tema de los medicamentos, que no se pueden comprar por la Seguridad Social.
- Queda en manos de los profesionales de la sanidad pública, que quieran colaborar con los de la sanidad privada, para evitarles a los pacientes el mayor coste económico que los tratamientos, necesarios, representan.
- ¿Eso de la web de salud, es una forma de ejercer la medicina vía on Lionel?
- Ciertamente no, aunque al comienzo de esta experiencia, tenía mis dudas. No acababa de entender de qué forma, a través de Internet, podía ayudar a los pacientes, sin ni siquiera verles la cara.
- Ya no piensa igual? La gente pregunta sólo por curiosidad?
No, en absoluto. La gente vive angustiada por sus problemas de salud. En muchas ocasiones los profesionales a los que físicamente pueden acudir, no los escuchan o no les resuelven todas sus dudas. Es ahí donde creo que la web de salud tiene su rol, su razón de ser, con todas sus limitaciones.
- ¿Se comunica bien con quienes consultan al médico vía Internet?
- Sí, porque gracias al anonimato preguntan cuestiones que no son capaces de plantear a sus médicos cara a cara. Un punto importante es que nosotros evocamos diagnósticos pero nunca vamos más allá , es decir nunca prescribimos tratamientos.-
- O sea que nunca me recetará usted algo que yo quiera que me recete.
Nunca. Muy gentilmente le responderé que no podemos iniciar tratamientos si nos falta el contacto personal con el enfermo y su exploración física.
- Pero doctora, si alguien le dice que le duele la cabeza y está en África, ¿no le puede usted recetar una aspirina?
- Rotundamente, no. Le sugeriré que puede tomar algún tipo de analgésico y si el dolor no cede, acudir a una visita al médico más cercano.
- ¿Qué temas, preferentemente tocan sus pacientes de Internet?
- Con una gran diferencia, el ranking se lo llevan las mujeres y sus temores y angustias ante las posibilidades o no de embarazo. Después de relaciones sexuales casi siempre sin protección.
- Pero concretamente, ¿ qué le plantean ?
- La que desea embarazarse y no lo consigue quiere saber qué ha de hacer para lograrlo. Por el contrario, la que no desea embarazarse, vive angustiada tras haber tenido relaciones sexuales de riesgo que puedan comportar un embarazo
- ¿Es usted partidaria del aborto? ¿Recomendará a sus consultantes que aborten?
- No, nunca. Siempre les respondo que puede existir (en algunos países hay esa posibilidad ) pero jamás les doy un consejo en esa dirección. Siempre intento transmitirles que esa opción existe pero que la decisión es únicamente personal. Nuestra web no toma partido por ninguna de las opciones .
- Doctora Marnet, en cierta ocasión le escuché decir a usted, que los teléfonos del personal sanitario eran los mayores portadores de gérmenes intrahospitalarios, o sea que sacaban al exterior los bichos que hay dentro de los centros de salud. Nunca he visto que nadie alertara a la opinión pública al respecto.
- No me acuerdo mucho de ese tempa, pero lo mismo es válido para los teclados de los ordenadores... Un estudio británico dirigido por la revista COMPUTING WHICH? descubrió que los teclados de los ordenadores contienen más microbios y bacterias que los cuartos de baño. Uno solo de los teclados que se sometió al estudio contenías hasta 150 veces más bacterias que los cuartos de baño también investigados.
- ¿Es cierto que se está usted planteando la posibilidad de abrir consulta en Sitges?
- Yo tengo algunos pacientes que van a verme a mi consulta desde Sitges y sé que opinan muy bien de mí, pero no me he planteado instalarme en esa villa, que me encanta como lugar de paseo y vacaciones pero no para trabajar.
- Mis informaciones dicen que usted fue la última doctora que visitó al desaparecido presidente del Comité Olímpico Internacional, Antonio Samaranch. ¿Qué tal era como paciente?
- Me pareció un hombre muy serio, muy dedicado a su oficio. Pero tuve la impresión de que el peso de sus responsabilidades contribuía a agravar su estado de salud.