domingo, 13 de febrero de 2011
Gente que me cae bien     Por Rubén Adrián Valenzuela
 
Josep Pi: Una vida de películas
 
 
 
Es una lástima que el "tío Pi", como le llaman algunos de los hijos de sus mejores amigos en Sitges, no me autorizara a contarles algunas de sus extraordinarias vivencias con grandes figuras del teatro y el cine en España. Así se conocería la generosidad y la calidad humana de alguna de ellas y la tremenda simpatía de este personaje, al que vemos con frecuencia tras la taquilla de alguna de las dos salas de cine que hay en la Villa, pero sin llegar a tratarle en profundidad.
 
 
      
 
 
Josep Pi vino al mundo en Falset, en la provincia de Tarragona y pronto, muy pronto, casi sin haber salido del instituto, se hizo cargo de la programación del pequeño cine del pueblo, donde comenzó a familiarizarse con las figuras estelares de la gran pantalla, los directores, las tramas, los títulos y las recaudaciones... También aprendió los detalles -más bien los problemas- típicos de un sector que hoy está a la baja y que amenaza ruina. Su vida, desde los 14 o 15 años, ha girado en torno al celuloide y ello le ha convertido en una especie de enciclopedia viviente que conoce, sin trampa ni cartón, cuáles han sido los filmes de mayor recaudación y quienes las figuras artísticas que más han calado en el gusto del público.
- He visto miles de películas en mi vida... Y lo sigo haciendo.
- ¿Y cuál es su favorita, la inolvidable por excelencia?
- "Lo que el viento se llevó" - responde sin vacilaciones.
- ¿Y es también la que más ha recaudado?
- No, ese mérito lo tiene "Titanic", que nos obligó a colgar el cartel de "Agotadas las entradas" durante tres semanas consecutivas.
Pi, que actualmente integra una sociedad de dos, llamada "Sala VORS", cuenta que hoy existe el peligro de que Sitges se quede sin cines. La actividad se ha convertido en un quebradero de cabeza que lo lleva por la calle de la amargura: "Hay meses en que no tenemos ni para pagar el alquiler de las salas". Explica que la sigla que figura como nombre de su sociedad, es el acrónimo de las palabras Ver, Oir, Reir y Soñar, pero la gente ya no va al cine con la frecuencia que lo hacía antes del DVD, Internet o la televisión por cable. "Y al contrario de lo que se ha publicitado" -dice con énfasis-, " la 3D no ha supuesto el éxito de taquilla que todos esperaban. De hecho nosotros la instalamos en Sitges haciendo una inversión muy fuerte que, a día de hoy, no haríamos".
Le pido a Josep que me explique cómo, después de unos inicios tan modestos en el cine de su pueblo, llegó a convertirse en empresario y comienza un relato apasionado que recita con tal velocidad que a ratos no llego a tomar nota de todo lo que me dice y debo pedirle que "rebobine" y repita lo que ha dicho. Y la verdad es que, como reza el título de esta entrega, la suya ha sido una vida de película.
"Llegué a estar a cargo de la programación de 150 cines parroquiales, de esos donde había que pedirle autorización al cura para decidir la película que ibas a echar". Trabajó para el Grupo Balañá, propietario de varias de las mejores salas de cine y teatro de Barcelona. Como encargado del Tívoli - "ya desaparecido" - trabó amistades entrañables con figuras como José Luis López Vázquez, Concha Velasco -"sus hijos me dicen tío", cuenta-, Luis Merlo y su mujer María Luisa Merlo, Paloma San Basilio, que con el montaje de "Evita" tuvo un enorme éxito en Barcelona y fraguó una entrañable amistad con nuestro protagonista.
- ¿Y cómo es que después de tantos éxitos recala en Sitges para regentar dos cines que más dan pena que alegrías?
- Eso de que den pena es ahora. Desde octubre del año pasado ha habido un bajón de más del 50% y si esto no mejora vamos a tener que tener un pensamiento...
Frente a mis críticas por el aspecto desaliñado y poco confortable de los cines El Retiro y El Prado, Josep Pi cuenta que él y su socio tuvieron todo preparado para levantar un multicine en Mas Albá -"hasta los planos estaban listos"-, pero se les anticipó el grupo Lauren en Vilanova, creando un centro que hasta bolera y tiendas tiene. Dice, sin embargo, que se arrepiente de haber echado pié atrás y que, si pudiera hoy, sacaría adelante ese proyecto.
- ¿Está pensando en bajar la persiana?
- ¡Hombre! Sería una lástima para Sitges, pero así no podemos seguir. Ha habido veces en que hemos debido proyectar una película para dos espectadores, atendiendo a que habían venido de lejos o les hacía mucha ilusión ver ese filme.
Cuenta Pi que los jóvenes, los adolescente sitgetanos, son quienes más se han alejado de las salas que regenta. Y cree que no es por falta de interés. A los chicos les gusta el cine, pero prefieren ir a centros comerciales donde a la salida hay una oferta más variada (como en el Anec Blau, de Castelledefells.
A los 71 años recien cumplidos -"Tengo la misma edad que Concha Velasco. Ambos nacimos en 1939 aunque ella cumple en noviembre y yo el 8 de diciembre"-, este hombre que lo ha hecho todo para vivir en el mundo de las películas -"hasta he barrido las salas y limpiado los lavabos", enfatiza-, no critica ninguna de las producciones que se anuncian y hasta se alegra de obras como "Torrente" cuya cuarta entrega ya se nos viene encima. "Esta película ha dado mucho dinero y seguramente la numero 4 también lo hará. Lo importante es que se haga cine, que la gente del espectáculo pueda trabajar, moverse".
- Le critican por no programas películas dobladas al catalán...
- ¿Quien me critica? Si hay gente que, hablando catalán, viene hasta la taquilla, pregunta si la película es en castellano y si le digo que no, que es en catalán, da media vuelta y se marcha. Hay mucha leyenda en eso de la inmersión al catalán.
Josep Pi hace recuento de sus amigos en Sitges, aquellos a los que él considera tan cercanos, que le parecen su propia familia: Toni Sella y su mujer, Rosa Andreu "la Rosa de El Cable", Carmen Cappa, Ramón, de L'Eco de Sitges... Y alguno más que no quiero nombrar porque se pueden enfadar de aparecer en el periódico.
Una última crítica le planteo a Josep. Y es que algunos padres de chicos que van al cine se quejan de que no les dejen entrar a la sala con una botella de agua y un bocadillo que traen desde casa. "No es así" -dice-. "Bocadillos pueden traer. Lo que no está permitido, por ley o una ordenanza municipal, es que traigan chuches y golosinas de otro lado. Pero bocadillos, que traigan los que quieran, lo importante es que vengan a cine". (rubenadrianvalenzuela@yahoo.es)

 


Publicado por R.A.Valenzuela @ 18:04
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