Carta abierta a Movistar (y 2)
El que la hace la paga
Dicen que Movistar cerró 2010 con 220.977 abonados menos, según cifras registradas por la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT). Lo curioso es que no se trata de clientes captados por otros operadores, sino de contratos que ya estaban en la cartera de la ex Telefónica y que, hartos de sus tarifas abusivas y dudosos procedimientos, se pasaron a otras compañías gracias al mecanismo de la portabilidad, que permite irse gratis a otro operador pero conservando el mismo número de teléfono.
Por Rubén Adrián Valenzuela
Como verá, doña Moviestar, es cierto lo que dice aquel refrán popular: “El que la hace la paga”. Y usted, por marrullera, mafiosilla y caradura, está empezando a cosechar lo que ha sembrado. Por eso ha tenido que cambiar de nombre y salir a buscarse la vida en mercados todavía incautos.
Me acuerdo del sistema telefónico que regía en ciertos países sudamericanos antes de su desembarco en esas costas. Por ejemplo, cuando llegaban las fiestas de fin de año o las de la Independencia. Si tenías el servicio suspendido por falta de pago u otras incomprensiones, la telefónica local conectaba el servicio a todo el mundo. Así, para esas fechas, nadie estaba incomunicado. Y si bien es cierto algunos aprovechaban la ocasión para agrandar el tamaño de su factura impagada, eran los menos y el país andaba con una sonrisa brillante, saludando y deseándose felices fiestas de norte a sur. Usted, con su poderío económico y sus malas artes exportadas de la vieja España, acabó con esta costumbre y ahora, habla el que paga y el que no la...
Hasta antes de su llegada, por la puerta de atrás, a las tierras de las que los españoles habían salido por piernas, la Guía de Teléfonos, en sus dos versiones: Blanca y Amarilla, se repartía puerta a puerta, gratis y sin ningún recargo para el abonado. Ahora te las cobran a precio de librería y, si algún cliente de sitios periféricos o lugares apartados de las grandes urbes quiere tenerla en su domicilio, ha de ir a buscarla él, personalmente, y pagar por un servicio que ya está en la factura.
¿Y el 1003? ¿Se acuerda del 1003, ese número al que podíamos llamar los abonados para obtener información, gratuita, de cualquier otro cliente de telefónica? Ahora si no pasamos por el 11888 o similares, no hay información y, si lo usamos, el palo es de dos o más dígitos, que se recargan en la factura donde la descripción de los servicios utilizados es tan compleja que hay que llamar a un contable para que te la desglosen.
Señora (sin querer ofender a ninguna señora) Moviestar: Usted ha abusado al límite de lo increíble. Imagínese que un amigo informático fuese capaz de programar un sistema que me permita quitarle uno o dos euros a un banco, cada vez que yo les llamase por teléfono. ¡Te forrarías!, diría alguno pero no... ¿Cuánto me duraría el invento? No creo que más de una semana, al cabo de la cual yo estaría empapelado hasta en las estaciones de la RENFE y sumamente preso por estafador, ladrón y no cuántos cargos más. Pero usted se lleva nuestros dinerillos con falsas promesas de regalos, varias veces al día y aún con efecto retardado. Si un día me pasa un mensaje y no tengo saldo en mi tarjeta de prepago, esperará pacientemente a que haga una nueva recarga para sacarme hasta el último centavo.
Mire doña: es usted muy ladrona: El otro día me pasó un mensaje prometiéndome un premio por haber hecho una recarga. Decía que podía llamar gratis al 223502 y allí averiguar cuál era mi premio. Éste consistía en mensajes a otros terminales de la misma marca, pero al momento de abrir comenzaba usted a quitarme 1,20 €., hasta que mi cuenta quedó vacía. Cero patatero ni para hacer una llamada perdida. Por eso, cuando he visto que según la CMT, 220.977 personas se borraron de sus registros, me alegré muchísimo. Ojalá pueda yo contribuir con algunos cabreados más y se quedé usted nada más que con los empleados de la casa. Mi amigo Juan Cárter, más conocido como El Gato, autor de la ilustración que encabeza esta columna, era un buen cliente de Movistar, hasta que tuvo la mala idea de pagar dos veces una misma factura. 150 euritos que a nadie le sobran, fueron a parar a sus bolsillo por un despiste. Desde entonces no ha habido forma de hablar con ustedes. Le dejan en espera, se cortan las comunicaciones, pero no devuelven el dinero mal habido. Él también se borra como cliente y yo sé que usted, tan pesetera, esto le duele, pero más debería dolerle...
He sabido que el cambio de portabilidad puede significar unos ahorros de hasta 300 euros al año, que tal como está la cosa, no le vienen mal a nadie. Pero yo, aunque tenga que pagar unos céntimos añadidos, me voy a otro servidor. Y a usted, como siempre, ¡Que le den!
(rubenadrianvalenzuela@yahoo.es)