jueves, 11 de noviembre de 2010

Por Rubén Adrián Valenzuela.-  Como cerdos para la matanza  

 

 

Si se suma a todos los ciudadanos de etnia gitana en Europa, suman más que los vascos y los catalanes. O lo que es más simple aún: Son más que todos los judíos de Israel. ¿Por qué las Naciones Unidas jamás han planteado dividir un país para darle un territorio a los gitanos (que también murieron a miles en los crematorios de la Alemania nazi)  y que así, nunca más, ningún Sarkozy los expulse de su tierra? Con todo y que los caló son algo difíciles como vecinos y que de vez en cuando "recurren al hurto para comer", como dice el productor musical (descubridor de Camarón de la Isla y de Paco de Lucía, entre otros), Ricardo Pachón, es seguro que serían más amables y pacifistas que los colonos judíos que salen a "cazar" palestinos en plan "fin de semana movido".

Un país gitano! Todos cantando flamenco o bailando con bata de cola... ¡Qué sueño, qué locura, qué dulcísima utopía!

Seguro que preocupados del cante mi construirían centrales nucleares, ni bombas de racimo, ni fusiles con culatas de partir bracitos desnutridos. Jamás un país de gitanos pondría al mundo al borde de una tercera guerra mundial, ni cometería impunemente "asesinatos selectivos" que sólo pueden cometer unos "asesinos selectos" que matan en nombre de Dios...

Pero a los gitanos no se les comprende, ni se les acepta. Se les arrincona, se les persigue y, cuando no los hacinan en cárceles apestosas, se les expulsa de sus tierras y se les imponen costumbres extrañas, ajenas a su ser esencial. Imaginense ustedes: en Sevilla un gobernador, miembro  del  "Pus" Dei, llamado Hermenelgildo Altozano sacó a los gitanos "para promoverlos a una vida mejor" -dijo-, de la cava gitana de Triana y los amontonó en un proyecto "urbanístico" que llamaron "Las 3.000 viviendas".

Allí los pobres gitanos fueron a dar con sus hijos mal nutridos, sus perros, sus gatos, sus gallinas y sus animales de labranza. El propio Pachón contaba el otro día, en El País, a Amelia Castilla que paseando por aquella barriada en que se "arraciman" quinquis, gitanos, drogatas y "gachós" pudo ver "a un burro asomado a la ventana de un segundo piso" y las galerías y balcones estaban llenas de gallinas y cerdos para la matanza.

Sinceramente, sin dogmatismos ni demagogía, ¿no creen ustedes que los otros, no los cerdos, están más aptos para la matanza?

(rubenadrianvalenzuela@yahoo.es)

 


Comentarios