sábado, 06 de noviembre de 2010

Por Rubén Adrián valenzuela.-  El Papa provoca una fuerte controversia al comparar

la España  de Zapatero con la de la Guerra Civil

 

 

Benedicto XVI va a inaugurar una basílica construída

ilegalmente, afirma una historiadora catalana

 

 

En medio de una fuerte contestación ciudadana, el pontífice llega a Barcelona justo cuando todos los planes para garantizar su seguridad aparecen dispersos en una calle, cerca de la Sagrada Familia.

 

 

 

 

 

 

El Papa Benedicto XVI parece dispuesto a sembrar el desconcierto y la polémica allí donde quiera que vaya. El sábado, poco antes de aterrizar en el aeropuerto de Lavacolla, en Galicia, comparó la España de José Luis Rodríguez Zapatero con la España republicana de los años 30 del siglo pasado, donde tantos religiosos y religiosas fueron perseguidos y sacrificados en aras de un fuerte sentimiento anticristiano, que tuvo su manifestación más lacerante durante los años de la Guerra Civil

"Este país" -dijo el pontífice-, "es más laicista que laico", lo que viene a significar que aquí, más que impedir la influencia de la Iglesia en las cuestiones del Estado, se combate y persigue a los católicos, cosa que causó un profundo malestar en las esferas de Gobierno, donde algún portavoz llegó a decir que esta comparación era, como poco, exagerada.

El Papa llegó a España para una visita de dos días, que le llevará de Santiago de Compostela a Barcelona. En esta última ciudad, donde se registran los indices más bajos de catolicismo de todo el estado español, ofrecerá la aún inconclusa basílica de la Sagrada Família al culto cristiano.

La visita papal a España, la tercera en lo que va de su pontificado, ha sido fuertemente cuestionada ya que algunos ven en los actos organizados para resaltar la presencia del Pontifice "una intromisión en los asuntos de Estado", como vino a decir hace unos días el ex ministro del trabajo y actual candidato socialista al parlamento catalán, Celestino Corbacho.

Benedicto XVI ha criticado por activa y por pasiva la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, del mismo modo que ha apoyado al sector de la Iglesia Católica española en su lucha contra la supresión de la asignatura de religión en los colegios, la nueva ley del aborto y el llamado "divorcio expres" que permite anular el contrato matrimonial ante la sola solicitud de uno de los contrayentes.

Como si toda esta tensión politico-religiosa no fuese suficiente, en las últimas horas ha habido un revuelo impresionante entre los encargados de la seguridad y el orden durante la visita del Papa a Barcelona. Un vecino del templo de la Sagrada Familia encontró esparcidos en la calle unos documentos confidenciales con todos los pormerones del operativo de seguridad en torno a la persona del Vicario de Cristo.

Entre los papeles -probablemente extraviados por un policía catalán- figuraban claves de acceso a los teléfonos de todos los miembros de la comitiva, códigos inhibidores de señales digitales y hasta las direcciones de los hoteles y número de las habitacion que ocuparían los miembros de la comitiva papal.

El vecino, que cuando halló estos papeles en la calle no fue a la policía sino a una emisora de radio local, dice que él pudo informarse incluso de dónde estarían ocultas las videcámaras secretas que seguirían el trayecto de la comitiva del Papa en sus desplazamientos por la ciudad.

Así las cosas, unos 4.000 policías de uniforme y de paisano vigilarán la seguridad del Jefe del Estado Vaticano, mientras Barcelona (donde sólo el 19 por ciento de la población se declara católico), se puebla de banderas y pancartas que dicen "Yo no te espero" y aluden a los casos de pederastia y corrupción entre algunos miembros de la Iglesia.

El sábado por la noche Barcelona comenzó a quedar bloqueda en sus accesos al centro de la ciudad y aún el Metro y los ferrocarriles de cercanías vieron alterados sus recorridos, con estaciones cerradas y paradas suprimidas.

Y para añadir más leña al fuego, la historiadora y crítica de arte, María del Mar Arnús reveló ayer que el Papa va a bendecir e inaugurar un templo cuya construcción no fue nunca autorizada "porque no existe proyecto de obra nueva, no respeta los límites aprobados (para templos de esta categoría) por la UNESCO y no acata los requerimientos de las demás instituciones, basándose en un planteamiento estructural,totalmente contrario al establecido por Gaudí".

Antoni Gaudí, que fue seleccionado para hacerse cargo de la construcción de la Sagrada Familia sólo porque el abad de la congregación soñó que "el arquitecto de nuestro templo tiene los ojos azules", se encuentra ahora en proceso de canonización por la Iglesia de Roma. (rubenadrianvalenzuela@yahoo.es)

 


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