sábado, 30 de octubre de 2010

Por Rubén Adrián Valenzuela.

 

Antiguamente, cuando, como dice el poeta Nicanor Parra, "los pollos corrían con plumas por el campo", la semillas o pepitas del zapallo ( calabaza le dicen en España y otras partes de Europa) servían, en infusión, para expulsar las lombrices del intestino. También se las usaba, hervidas, para preparar un brebaje que ayudaba a bajar la presión arterial. Desde que la Monsanto decidió hacerse dueña de todos los cereales del mundo y puso en el mercado productos trnsgénicos, que no pueden ser reproducidos si no es con licencia de esta transnacional, ya el zapallo sólo sirve para que los parásitos del organismo se alimenten y fortalezcan. Llegará el día en que tengamos que pedir permiso para nacer. ¡Y a esto le llaman progreso!


Publicado por R.A.Valenzuela @ 15:15
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