Silo y su Última Cena
Por Rubén Adrián Valenzuela .- En Berlín, reunido con varios premios Nobel de La Paz, el desaparecido pensador y escritor humanista alertó contra la pobreza, el hambre, la violencia y las armas nucleares.
Martes 28 de septiembre. Todavía no estamos en huelga pero cuando lean esto, ya habrá pasado y estaremos en otra. La huelga es un derecho constitucional y los derechos se ejercen o no, según sea la ocasión. Por eso no entenderé nunca por qué había que convocar a esta paralización de actividades que no va a cambiar nada (eso ya lo estaremos viendo) y que lo va a empeorar todo. Yo creo que se habría demostrado mucho más - inteligencia y valor, por ejemplo- si las grandes centrales sindicales hubiesen dicho que no se convocaba a ninguna protesta, porque había que poner el hombro a la recuperación y porque todo acto que debilite al Gobierno hace más fuerte a la derecha... Y ya ustedes saben: con la derecha, ni a misa.
Y qué tiene que ver todo esto con la desaparición, reciente, de Mario Rodríguez Cobos, Silo, en su casa de Mendoza, en Argentina?
Primero, que éste era el tipo de cosas que Silo decía y que tanto molestaba a los políticos profesionales. “Reconozco el triunfo provisorio del antihumanismo”, proclamó en 1999 en Punta de Vacas, plena cordillera de los Andes, cerca de la frontera de Argentina con Chile. Su rechazo a la idea de la política militante lo llevó a negarse toda representación y nunca figuró como candidato de nada, pese a que llegó a aglutinar a más de un millón de seguidores o simpatizantes en casi 100 países de los cinco continentes.
En segundo lugar, que por esto de escribir con tanta anticipación, uno se arriesga y escribe cosas que la realidad desmiente luego. En mi Corral... de la semana pasada yo comentaba que ninguno de los grandes periódicos europeos había dado la noticia de la muerte de este pensador, que si hubiera nacido en el Tíbet, los Himalayas, la India o el África profunda habría sido aclamado como un gurú. Me han escrito algunos lectores para decir que no he sido muy riguroso al hacer esta afirmación porque tanto El País como La Vanguardia le habían dedicado sendos obituarios en sus ediciones del martes 22 y miércoles 23 de septiembre, casi una semana después de ocurrida su muerte. Pero ya me dirán ustedes si un obituario es una información. Por esos mismos días todos los espacios de prensa, radio y televisión estaban copados, desde la portada, a informar de la muerte de José Antonio Labordeta (que se lo merecía, claro) lo que no fue obstáculo para que, varios días más tarde aún siguieran apareciendo notas necrológicas dedicadas al cantautor y político maño.
Pues Silo se merecía eso y más, porque su obra -sus palabras, su pensamiento-, seguirá creciendo como una semilla puesta en terreno fértil. Su seguidores, más bien sus herederos, harán de este mundo un lugar más humano y más sano.
Silo predicaba la no violencia, la espiritualidad. Y cuando en noviembre del año pasado ( 2009 ) se reunió en Berlín con algunos de los más influyentes premios Nobel de la Paz, alertó contra el hambre en el mundo, llamó a combatir la pobreza y abogó por la abolición de las armas nucleares. Y en enero de este año lideró en Punta de Vacas la llegada de una marcha mundial por la paz, contra la violencia y por el desarme.
Alguno critica que sus actos y afirmaciones se hunden en la obra y la figura de Jesucristo. De hecho Silo tuvo también una Última Cena con sus más allegados, la noche anterior a su muerte. Y dejó un mensaje que su viuda irá divulgando con el paso de los días. Pero, como dijo un cura tercermundista: “¡Cuánto mejor sería el mundo si imitáramos a Jesús y nos dejáramos guiar por su ejemplo!”. La semana que viene espero poder comentarles algunos de los mensajes que he recibido tras comentar la muerte de este inmortal.
(rubenadrianvalenzuela@yahoo.es)