Lo peor de todo es que hay que enfrentarse a una especie de nacionalismo o patrioterismo trasnochado. Todos estamos escandalizados porque se ha visto que los chilenos, como los chinos, los haitianos o los griegos saquean y desvalijan como en cualquier parte del mundo. (También los norteamericanos pobres, los de Louisiana, cometieron desmanes similares. Y los negros de Los Ángeles, tras el terremoto). Pensábamos, erróneamente que los chilenos éramos diferentes (también en 1973 decíamos que las FF.AA. chilenas no eran gorilas y antidemocráticas como las de otros países) y siempre acabamos dándonos de bruces contra la realidad. Chile es, lejos, el país del mundo con mayor brecha entre los ricos y los pobres. En medio están los "formales", esos que sólo tiene su orgullo patrio y han de ir de cuello duro y camisa blanca todos los lunes, aunque no hayan tenido ni para desayunar. A esos les cantaba Serrat: "Entre estos tipos y yo hay algo personal". (rubenadrianvalenzuela@yahoo.es)