lunes, 01 de febrero de 2010
El siguiente es un breve artículo que el autor envió a varios periodistas que pululan por Facebook y Twitter. A pesar de que el original está dirigido, con nombre y apellido a Andrés Rojo Torrealba, con copias a Rubén Adrián Valenzuela y otros profesionales implicados en los sucesos que aquí se narran, ninguno, aún, reaccionó o dió respuesta al mensaje. El profesor Pradera de Madre cree que hay mucho corporativismo entre los profesionales de la comunicación, cosa que además de incurrir en una generalización peligrosa, resulta a todas luces injusta. (R.A.V.)


Buenos días Andrés. Veo que el último domingo de enero fue un tanto agitado en el área chilena de la red. Yo intervengo en este medio desde hace poco, gracias a que un grupo de alumnos me convenció de abrir una cuenta, so pena de desaparecer, pero ya estoy tentado de borrarme hasta de la Compañía del Gas. He visto que en una de sus intervenciones -quiero entender que en calidad de mediador morigerador- me enviaba su saludo y apoyo ante la desproporción de los ataques que he estado recibiendo y, junto conmigo, mi amigo y compatriota suyo, Rubén Adrián Valenzuela. Yo no sé exactamente qué habrá hecho en Periodismo, en Chile, R.A.Valenzuela, pero puedo asegurarle que desde que le conozco, y hacen ya muchos años, ha mantenido una actitud más que decorosa y nada prepotente u ostentosa. Hemos hablado mucho de nuestros mundos y él siempre se ha mostrado acreedor de la realidad Latinoamericana, donde, afirma él, siguen vigentes todas las propuestas sociales y humanas que en Europa ya no tienen cabida. Yo siempre pensé que Valenzuela había hecho cosas importantes, profesionalmente hablando, en su país. Pero estos días y al calor de la polémica he podido darme cuenta de que, lo que debió hacer, fue grandioso. ¿Puede darme alguien el ejemplo de un periodista cuyo trabajo -"La cárcel por dentro", por ejemplo-, se recuerde 30 años después de realizado, incluso por lectores de generaciones posteriores? Aquí en España no se conoce un caso igual y alguien podría citar al periodista Jesús Hermida, que asistió, por Televisión Española, al lanzamiento de una misión tripulada a la Luna, pero ni Hermida descubrió nada nuevo ni arriesgó su integridad física como su colega chileno. Cierta vez Valenzuela me dijo, respecto a lo que había dejado atrás, en Chile: "No ha habido perro flaco que no me lanzara una dentellada". Se refería, claro, a ciertos elementos del gremio periodístico, los cuales, yo creía, actuaban movidos más por rencores políticos que de concepción periodística. Veo que me equivoqué. Lo he constatado estos días de la polémica, generada porque a dos jóvenes periodistas les corregí en un despropósito: estaban saludando a los judíos del Holocausto con una expresión religiosa típica del Islam. Parece que a ciertos colegas suyos no es saludable mencionarles ciertas lagunas de su formación cultural. Creo, en realidad, que a ninguno nos gusta. Pero, de allí a montar el sirio que se ha montado, sólo las almas caritativas lo pueden cuantificar.
Señor Andrés Rojo Torrealba: Vuelvo a agradecerle sus saludos y su sabia intervención. Comentaré esta nota, en clases, con mis alumnos, y lo expondré en todos los foros que me sea permitido, para evidenciar lo que no se debe hacer con las nuevas tecnologías, mucho menos si se es periodista.
Reciba un cordial saludo desde Barcelona.
Oleguer Pradera de Madre. Profesor NN. UAB

Tags: Se le entró el habla

Publicado por Desconocido @ 19:01
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios