martes, 08 de diciembre de 2009

El escritor chileno Pedro Lemebel, que durante estos años no ha dejado de fustigar a la derecha pinochetista, hizo pública, hace algún tiempo, al candidato a la Presidencia de Chile, Sebastián Piñera. Es un documento a la vez que irónico y mordaz, revelador. Conviene leer este texto que, todavía, podría hacer que algunos reflexionasen, antes de ir a las urnas a dar su voto al heredero más sucio del pinochetismo después de Pinochet.

(rubenadrianvalenzuela@yahoo.es)



CARTA DE PEDRO LEMEBEL A SEBASTÍAN PIÑERA


Demasiado barato quiere comprar este paisito, don Piñi; usted que va por
la vida tasando y preguntando cuánto vale todo. Y de un guaracazo se
compra medio Chiloé, con botes y palafitos incluidos. Con cerros,
bosques y ríos, hasta que se pierde la mirada en la distancia, le
pertenece a usted.

¿Cómo puede haber gente dueña de tanto horizonte? ¿Cómo puede haber
gente tan enguatada de paisaje? Me parece obscena esa glotonería de
tanto tener.

Me causa asombro que, más encima, quiera dirigirnos la vida desde La Moneda.

Muy barata quiere rematar esta patria, don Piñi, y sólo con un discurso
liviano de boy scout buena onda. Pura buena onda ofrece usted, don Piñi
boy, como si estuviera conquistando al populacho con maní y papas
fritas. Nada más, el resto pura plata; empachado de money, quiere pasar
a la posteridad sólo por eso. Porque cuando cita mal a Neruda se nota
que a usted le dio sólo para los números y no para la letra.

Es decir, usted es puro número y cálculo, señor Piñi, poca reflexión,
poco verbo, poca idea, aunque esa es la única palabra que usa entre sus
contadas palabras efectistas. Buena onda y futurismo.

Las heridas se parchan con dólares. La memoria queda atrás como una
tétrica película que olvidar. Sin vacilar marchar, que el futuro es
nuestro (parece himno de la juventud nazi). Así arenga usted a este
pueblo embelesado con los adelantos urbanos hechos por la Concertación.
Nadie sabe para quién trabaja, y usted la encontró lista.

O sea, usted se pasa de listo, don Piñi. Quiere hacernos creer que
siempre fue demócrata, pero lo recordamos clarito sobándole el lomo a la
dictadura, haciéndole campaña a Büchi, amigote de la misma patota facha
que le anima la campaña. Los peores, la gorilada del terror.

Parece que este suelo nunca aprendió la lección, ni siquiera a golpes, y
con facilidad se traga el sermón de la derecha pinochetista, ahora
remasterizada con piel de oveja neoliberal. Pero son los mismos de
entonces, soberbiamente gozando los privilegios de la democracia que
conseguimos nosotros, y sólo nosotros, porque también yo dudo que en el
plebiscito votara que no simpatizando por la derecha.

Mire usted qué fácil le resultaba tratar de transformar el Mapocho en un
Sena con sauces. Puro arribismo, intentar esticar con terracitas y
botecitos parisinos a nuestro roto Mapocho, quizás lo único rebelde que
le va quedando a esta ciudad.

Qué delirio, míster Piñi, ¿por qué no se va a Europa si cacha que nunca
va a poder blanquear la porfiada cochambre india de nuestra raza?

Quizás todo el país se acuerda de usted formando parte de la nata
panzona del derechismo empresarial. Por entonces, en aquella época de
terror, quien hacía fortuna de alguna manera era a costa de las
garantías de la represión. Usted llenaba sus arcas, don Piñi, y nosotros
sudábamos la gota gorda, o la gota de sangre. Fíjese que no se nos ha
olvidado, y nunca se nos olvidará, aunque a usted le reviente que el
pasado aflore cuando menos se lo espera. A usted ni a sus yuntas de
pacto les conviene el pasado, por eso miran turnios y amnésicos al futuro.

Su discurso Disneyworld, míster Piñi, no resiste análisis, y sólo el
arribismo miamista de algunos chilenos le compra su receta de vida
fácil, su filosofía banal de texano paticorto. Usted me recuerda a Bush,
a Menem, Piñito. Es la nueva derecha titiritesca y farandulona.

Puro show, pura foto tecnicolor de mundo feliz con sus sombreros
republicanos en el Crown Plaza.

Pero le falta la cultura a su centroderecha inmediatista. No hay peso
intelectual en su carnavaleo de propaganda. Nada más que modelos tetudas
y parientes de hippysmo revenido. Demasiado barato quiere rematar este
país, Piñito. Ni siquiera basta con su cátedra fantasma en las aulas de
Harvard.

Tampoco, usar de propaganda la limosna que puso por mi amiga Gladys en
sus últimos momentos; eso es muy feo, y de mal gusto. Sobre todo para
usted que es tan humanista cristiano. Porque usted es pillo, Piñín.

Quiere sacar adherentes de todos lados, como si este país fuera sombrero
de mago. Lástima que la oferta de su vanidosa feria de variedades huele
a ventaja populista.

Nada más, don Piñi; el resto, esperar con cueva lo que ocurra el 13 de diciembre


Tags: Todo se sabe en esta vida

Publicado por Desconocido @ 13:38
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