sábado, 05 de diciembre de 2009
Los ángeles viajan en autobús ( III )  
 
 
"Estuve muerto y un ángel me devolvió a la vida"
 
La asombrosa experiencia de un hombre que estuvo ahogado más de un
cuarto de hora, hasta un un "ser luminoso" lo devolvió a la vida.
 
 
Por Rubén Adrián Valenzuela      
 
 
 
"Yo estuve muerto más de un cuarto de hora, pero un ser luminoso, que salió de un túnel oscuro, me devolvió a la vida".
El hombre que esto afirma, dice que ha guardado este secreto durante más de 50 años "por temor a que se burlasen de mí" . Y, mientras desgrana sus recuerdos, se emociona hasta las lágrimas. "Yo era sólo un chiquillo, creo que aún no cumplía los ocho años y vivía con mis padres en una casa de campo donde no faltaba de nada, pero había que ir a buscar la leche a un establo distante un par de kilómetros. Cada mañana yo solo o con mi hermano menor iba como de excursión al establo y aprovechaba para hacer el vago. Correteaba arriba y abajo o cazaba perdices con mi tirachinas".
Una mañana, después de una noche de lluvias torrenciales, nuestro amigo hizo el recorrido habitual en busca de la leche, pero en el camino, un amiguete, le invitó a montar a caballo y se largaron, campo través, a cabalgar. Montaban a pelo y los caballos, en lugar de arneses y riendas, llevaban cuerdas atadas en torno al morro, de tal manera que no era fácil gobernarlos. Pero los dos pequeños jinetes se lo estaban pasando pipa y sin darse cuenta, llegaron al borde una cantera, que por culpa de las lluvias nocturnas estaba hecha un lago de agua y lodo.
"Lo peor de todo es que llegamos por la parte alta de la cantera y a lo lejos, en el barro, se podían ver las huellas de los camiones que iban allí a extraer material árido. Mi caballo trastabilló en la orilla, que comenzó a desmoronarse como una torre de arena".
El animal y su jinete calleron al agua y se sumergieron hasta el fondo. Allí, en el barro, el niño quedó atrapado y el caballo, que pugnaba por salir a la superficie, aplastó y pateó al chico, que quedó más hundido, estampado en el fango.
"Comencé a ahogarme. Trataba de respirar y tragaba agua. Más me desesperaba y luchaba por librarme de esa trampa pegajosa que me aprisionaba por el pecho y los brazos, sin permitirme nadar".
En un momento, el chico creyó llegado el final y se rindió. Dejó de manotear y de patear en el barro y siguió tragando agua, resignado ya a su suerte. "Vi de pronto como delante de mí se comenzaba a abrir un agujero negro, semejante a un túnel, al final de cual una zona muy iluminada me permitió ver varias figuras luminosas, difusas, como si fueran de fuego blanco, que parecían flotar o bailar en el aire. Una de estas figuras se adentró en el túnel y vino hacia mí... Metió su mano en el barro, me empujó por el pecho y me hizo salir a la superficie".
A orillas de la cantera se habían situado ya muchas personas, que daban por perdido y muerto al muchacho. Al ver que su cuerpo inerte volvía a la superficie, tiraron unos cabos y lograron rescatarlo, convencidos de que ya era cadáver. Una vez en tierra, el "muerto" vomitó y vació su intestino ante el asombro de sus rescatadores, que no paraban de decirle: "Chaval, estuviste más de un cuarto de hora bajo el agua. ¿Cómo es que aún respiras?"
El chico, que no abrió la boca ni para decir "adios", llegó a casa de sus padres mojado y sin la leche de cada mañana y para que no le propinaran una paliza, se inventó una historia de chicos que lo asaltaban y lo arrojaban a una zanja.
"He guardado en secreto esta experiencia durante todos estos años, pero cuando la viví, no tenía ni idea de ángeles, túneles de la vida o esos seres de luz que vi mientras me moría. No admito que se me ponga en duda ni se burlen de mi. Yo sé lo que viví y no me cabe duda de que un ángel o ser para el cual yo era muy importante, me devolvió a la vida".
El hombre del que les acabo de hablar es tan cercano a mí, que bien se podría decir que soy yo mismo. Juzguen ustedes. (rubenadrianvalenzuela@yahoo.es) 

Publicado por Desconocido @ 19:34
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