lunes, 25 de mayo de 2009

Por Rubén Adrián Valenzuela.- Diarios que ya no venden noticias ni grandes
reportajes sino ollas, sartenes, cuchillos, relojes,
televisores, collares, cámaras fotográficas y hasta la
vajilla de hogar... ¿de qué pueden lamentarse si su
negocio ya no es ofrecer periódcios sino cartillas de
coleccionables? Ganan más vendiendo menos y esa es una
verdad matemática: Con una sola cámara de fotos de 50
euros ingresan lo que ingresarían colocando 50
periódicos entre sus lectores. No digamos ya cuando lo
que se ofrece como exclusiva es un televisor, una
cámara de videos o una enciclopedia, una selección de
vinos o un jamón de pata negra.




La escritora barcelonesa Rosa
Regàs (Barcelona, 1933), no había tenido tiempo de ver
cómo se las gastan en Madrid contra los catalanes que
triunfan en la "Villa y Corte", sin pedir subvenciones
ni permisos oficiales.
Le han dicho de todo, en muy poco tiempo y de todos
los tamaños. Si hasta el ponderado y juicioso "El
País" la acusó de estar proponiendo para España un
modelo "Granma", como el que predomina en Cuba. Y
Jorge del Corral, secretario de una entidad que agrupa
a las televisiones privadas y que se llama Uteca, la
injurió de padecer de "un pensamiento totalitario".
Pero... ¿qué hizo la autora de "Azul" y ganadora del
Nadal y del Planeta para merecer tanto encono?
En un entrevista y luego en un artículo de opinión,
vino a decir lo que más o menos venimos pensando
todos desde que al PSOE se le ocurrió ganarle las
elecciones al PP: Que la derecha está ejerciendo "una
oposición salvaje y demoledora" contra el Gobierno y
que los grandes logros de éste no llegan a
conocimiento del público porque "la prensa no es del
Gobierno".
La autora de "Sangre de mi sangre" y  "Memoria de
Almator" tuvo además la osadía de decir que los
excesos de cierta prensa, radio y televisión la han
llevado a "no oir radio ni ver televisión" y se alegró
de que cada vez "afortunadamente, se vendan menos
periódicos".
La ex traductora de la Organización Mundial de la
Salud en Ginebra se ha visto etiquetada de maniqueista
y otras lindezas que se han vertido en programas
pretendidamente humoristicos o de sátira tertuliana,
sin atender ni a su dilatada experiencia como editora,
ni a sus razones como experta en medios de
comunicación.
De hecho uno de los supuestamente aludidos por las
críticas de Rosa regás, el miembro de la junta
ejecutiva de la Federación de Sindicatos de
Periodistas, Ramón Espuny, llegó a conceder que "En
España los códigos deontológicos (de los medios de
comunicación) son un brindis al sol", pero no se privó
de censurar las opiniones de la, ex directora de la
Biblioteca Nacional, acusándola de "plantear el debate
en términos maniqueistas".
Rosa Regàs, que no se ha retractado una coma de sus
afirmaciones, hizo sus reflexiones en una entrevista a
la revista "Tribuna de la Administración Pública" que
edita CC.OO y luego las desarrolló y amplió en un
artículo en El Periódico de Catalunya, donde tampoco ha
concitado mucha solidaridad.
Ella, que escribió un día aquello de que "todos
deberíamos caer vencidos por el dolor y la
desesperanza", cuando un hombre "cae vencido por el
dolor y la desesperanza", no ha tenido grandes ni
entusiastas apoyos por estas verdades como puños que
ha tirado a la cara de los "panzudos al sol" que hoy
dirigen los grandes medios españoles.
Diarios que ya no venden noticias ni grandes
reportajes sino ollas, sartenes, cuchillos, relojes,
televisores, collares, cámaras fotográficas y hasta la
vajilla de hogar, ¿de qué pueden lamentarse si su
negocio ya no es ofrecer diarios sino cartillas de
coleccionables? Ganan más vendiendo menos y esa es una
verdad matemática: Con una sola cámara de fotos de 50
euros ingresan lo que ingresarían colocando 100
periódicos entre sus lectores. No digamos ya cuando lo
que se ofrece como exclusiva es un televisor, una
cámara de videos o una enciclopedia, una selección de
vinos o un jamón de pata negra.
Rosa Regás, que debió renunicar a su cargo de Directora de la Biblioteca Nacional (cosa que no saben hacer los Federico Trillo, los Francisco Camps o la "presidentita" Esperanza Aguirre) ha estado acertada y oportuna. Si esto,
como decía Vargas Llosa (no hay noticias de que lo
siga diciendo)  "la agúa la fiesta a más de alguno",
no ha hecho más que cumplir con el rol de intelectual,
condenado a ser el perpetuo, pero legítimo
"aguafiestas", allí donde esté. 
(rubenadrianvalenzuela@yahoo.es).

Tags: Prensa, Gobierno y PP

Publicado por Desconocido @ 9:49
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