domingo, 24 de mayo de 2009


Por Rubén Adrián Valenzuela

Una tarde de hace ya varios veranos, en las montañas del Montseny, cerca del Tagamanent, me perdí en medio de un bosquecillo. La situación no era desesperada, pero las horas pasaban y llegué a temer que se haría de noche y tendría que pasar la noche en el monte, con la consiguiente alarma de quienes me esperaban para la cena.

Mientras vagaba entre zarzas y arbustos, llegué de pronto a un sendero que serpenteaba entre los árboles y aliviado, lo recorrí, pensando en que si alguien antes que yo había transitado por allí es que ese camino conducía necesariamente a alguna parte. En menos de media hora llegué, sano y sin un arañazo a mi destino, más orgulloso que un pavo real porque había conseguido salir, sin ayuda, de una situación embarazosa.


¿Sin ayuda?
¿Y aquellos que antes que yo: pastores, montañeros, buscadores de “bolets” o leñadores habían marcado con sus pies esa senda salvadora?
A veces estamos perdidos en medio de nuestras propias y enmarañadas vidas y nos parece que nadie viene a socorrernos, sin darnos cuenta que otros, que no nos conocían ni sospechaban de nuestra existencia trazaron el camino para que lo recorriésemos sin vacilaciones.
La anécdota se me vino a la memoria estos días de Semana Santa, mientras mi hijo y yo engullíamos un plato de verduras y cereales en el gran comedor del Monasterio Budista, en Palau Novella, Parque Natural del Garraf (Barcelona). El monitor del niño, responsable de introducirlo en juegos cooperativos, relajación, pintura de mandalas y creación de elementos decorativos, compartía mesa con nosotros, asombrado de que mi hijo estuviese disfrutando, según él “como nunca”, de unos canelones con espinacas que, en casa, siempre rechaza.
- Y eso no es nada -, respondí. -Hoy al desayuno tomé leche y no me he descompuesto. Desde niño he tenido problemas para tomarla, porque dice el médico que mi hígado no produce una enzima que procesa los lácteos.
- ¿O sea que los dos, padre e hijo, estáis haciendo cosas que normalmente no hacéis?
El niño intervino para responder: “Y no he pedido ver televisión ni he jugado con mi playstation”.
- Es que en este lugar hay acumulada mucha energía positiva. Aquí los que vienen con la mochila muy cargada dejan sus pesares y, cuando se alejan sienten que van más aliviados...
El budista ( monje, aspirante, estudiante o voluntario, no séGuiño, me sorprendió de pronto con una pregunta que, por simple, yo no sabía cómo responder:
- ¿Cómo llegasteis hasta aquí? ¿Qué os trajo?
Me acordé entonces de mi anécdota en el bosquecillo del Montseny y llegué a la conclusión que la cosa la tenía ya muy meditada, sin habérmelo propuesto. Si un caminillo de cabreros me había sacado de apuros una vez, ¿por qué no transitar el camino que tantos y tantos hombres sabios vienen recorriendo desde hace miles de años?
El budismo no es una religión, ni propone que se crea en seres superiores a lo normal, ni en deidades o dioses castigadores, ávidos de sacrificios. Es un camino que hay que transitar en busca de la paz y el equilibrio de la mente y el cuerpo.
Buda dijo: “los budas sólo muestran el camino. Tú sólo tienes que recorrerlo”.
Muchos budistas catalanes, hombres y mujeres, desfilaron por nuestra mesa. Se diría que se había formado un club de fans de mi hijo, al que le encontraron una serie de virtudes que, a veces, los mayores, el colegio y las personas con que se relaciona, combatimos y queremos corregirle.
Yo dejé atrás un montón de energías negativas y presiento que lo más gordo no ha llegado aún. Mientras, comiendo con los monjes una comida que se hace para ellos y que ofrecen en un restaurante sin pretensiones -“no aspiramos a cuatro tenedores ni a un estrella Michelín”, me dijo una monja-, he comprendido que la espiritualidad que ha perdido nuestra Semana Santa se puede recuperar en sitios como éste que, a las espaldas de Sitges, comienza a ser más y más un sitio de peregrinación para los que arrastran sus dolores en el alma. (rubénadrianvalenzuela@yahoo.es).

Tags: Recuperar lo espiritual

Publicado por Desconocido @ 9:10
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