Por Ruben Adrián Valenzuela.- Luego se
descolgaron con perfiles sicológicos, patrañas
seudocientíficas que lo definían casi como un autista
y cada pieza que iban añadiendo al rompecabezas sólo
hacía que acabar el retrato de un asesino cruel, sin
conciencia y lleno de rencor por la figura paterna y
envidioso a rabiar con el hermano menor.
Lo que ha sucedido en Orense con aquel chico al que
la policía criminal detuvo como sospechoso de haber
asesinado a sus padres y a su hermano de 12 años es,
ni más ni menos, una película de terror.
La jauría periodística de sucesos no tuvo ningún
empacho en lanzarse sobre este nuevo nombre para las
páginas del sensacionalismo y TVE (entre otras),
dedicó un especial que después de ser emitido en
horario estelar, se repitió de madrugada. Allí no
había lugar a dudas sobre que el joven, de verdad, era
el frío y sanguinario asesino de sus familiares y sólo
por guardar las formas y cumplir con disposiciones
legales, se permitieron llamarlo "presunto". Luego se
descolgaron con perfiles sicológicos, patrañas
seudocientíficas que lo definían casi como un autista
y cada pieza que iban añadiendo al rompecabezas sólo
hacía que acabar el retrato de un asesino cruel, sin
conciencia y lleno de rencor por la figura paterna y
envidioso a rabiar con el hermano menor.
¿Cabe mayor ineptitud?
Todos corriendo para cebarse en una información que ha
resultado falsa, al menos desde el punto de vista
judicial. Ahora, ¿quien paga los platos rotos?
El jefe de la policía investigadora de homicidios dice
que ésta ha sido la más dura y dificil investigaciñon
en años. La ha calificado incluso de "reto profesional
sin precedentes"
«El trabajo policial ha supuesto uno de los mayores
retos en investigación criminal de los últimos años en
España», dijo sin rubor la Dirección General de la
Policía. El Grupo de Homicidios de la UDEV Central ha
trabajado durante 36 meses sin descanso para
esclarecer lo que ocurrió aquella noche. Las víctimas
eran un matrimonio, de 53 y 47 años, y su hijo de 12
años. El agresor no forzó la puerta de entrada a la
vivienda, no dejó rastro de su presencia en el lugar
ni fue visto por ningún vecino del inmueble. El
ensañamiento del mayor de los hijos fue extremo. El
padre, Salvador Crisanto Barrio, presentaba 50
puñaladas y fue hallado bajo la mesa de la cocina. Los
resultados de las indagaciones señalaron que pudo ser
el primer asesinado. La madre, Julia Dos Ramos, fue
degollada en el dormitorio y recibió 17 heridas de
arma blanca. El hijo pequeño fue el último en morir.
Su cuerpo tenía 32 puñaladas. "
Todo esto lo desmontó el jjuez instructor en menos de
24 horas. Las pruebas eran insuficientes y sólo
circunstanciales. La actitud del joven sospechoso, por
fría, indiferente y ajena a los hechos de que se le
acusaba, que lo presentaba como culpable ante la
policía, no tuvo ningún valor pericial para el
magistrado.
Ahora, como en el atentado de los trenes de Atocha,
el 11-M, vendrán voces interesadas a hablarnos de
conspiraciones, tratos de favor y falta de rigor
judicial: "Hay otros culpabloes, pero se resumen en uno",
Lo sucedido con este asunto es tan aterrador, que
deberíamos pensar seriamente en cambiar de
investigadores, porque los que hay actualmente no se
ganan el sueldo. Si hemos de confiar nuestras vidas y
nuestra seguridad a quienes se precipitan tan
alevosamente a la hora de buscar culpables, cualquiera
de nosotros puede acabar, un día de estos, en
comisaría y con su foto en la primera página de los
periódicos de sucesos. Piensenlo, puede suceder.
(
rubenadrianvalenzuela@yahoo.es)
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