miércoles, 25 de marzo de 2009

Por Rubén Adrián Valenzuela.-    Con frecuencia nos dejamos la piel en la búsqueda de fortuna. Trabajamos como posesos, pedimos créditos, buscamos avales, trampeamos aquí, negociamos allá y rogamos al cielo y a todos sus allegados que nos den suerte para ganar en la lotería, la Lotto o los juegos de casino.



Algunos pocos  -yo no he visto a ninguno en toda mi vida, pero haberlos los hay-  consiguen que un día salga su número. La suerte les sonríe y el dinero llega a sus manos como consecuencia de un pelotazo, un negocio inmobiliario o un número premiado en la  Lotería de Navidad. No hablemos ya de las corruptelas estilo Marbella, el tráfico de drogas o las alcaldías en la Costa del Sol.

Todos, con mayor o menor dramatismo, descubren que su recién adquirida fortuna la tendrán que destinar a pagar facturas de médicos y medicamentos y que, de todo aquello que habían soñado hacer, apenas podrán disfrutar de unas tardes al sol, si es que no padecen un cáncer de piel.

El eminente cardiólogo catalán, Valentín Fuster, director del Instituto Cardiovascular Monte Sinaí, en Nueva Cork, cuenta en el libro “La ciencia y la vida”, que editó hace poco en compañía del escritor José Luís Sanpedro, que las sociedades modernas han pasado, sin solución de continuidad, de la depresión al estrés individual y colectivo.

Según el doctor Fuster,  la vorágine en la que estamos viviendo nos ha llevado a enfermar casi en un 80% (o sea que sólo dos de cada diez individuos de la sociedad occidental, capitalista, no está estresado) y esto se traduce en palpitaciones, sudoración, angustia, insomnio, falta de apetito o apetito desmesurado. O sea, hemos luchado por conseguir fortuna, pero cuando la tenemos no la podemos disfrutar.

Nunca mejor aplicado aquel aforismo que dice que el dinero no hace la felicidad. Y aunque un montón de chistes fáciles dicen que “ayuda bastante”, lo cierto es que sin salud, no hay alegría que valga.

El doctor Fuster explica en sus conversaciones con Sampedro que muchos de sus pacientes se muestran extrañados cuando lo van a consultar por alguna dolencia cardíaca y él les pregunta por sus hobbies.

-          ¿Pero usted no es cardiólogo?, la repreguntan a su vez.

-          Sí, soy cardiólogo, pero sus manifestaciones cardíacas en realidad no obedecen a una enfermedad cardíaca. Usted tiene palpitaciones porque está estresado y mientras no solucionemos ese problema, seguirá teniendo las palpitaciones que le han traído hoy a mi consulta.

Buscando las raíces del problema de sus pacientes, el cardiólogo les habla de la necesidad de no matarse trabajando, de la necesidad de abrirse a la vida, de no desatender las demás facetas del diario vivir, como la familia, el deporte, las aficiones culturales y las amistades.

“Todas estas facetas” –dice el doctor Fuster-, “tienen fallos pero si uno sólo tiene un asidero, cuando éste falla, (el asidero) el paciente pierde la brújula”.

El cardiólogo catalán, que insiste en aclarar que no está hablando por estadísticas o estudios de laboratorio, sino de su propia experiencia con sus pacientes, dice que les recomienda comunicarse: “Creo en la comunicación y siempre les recomiendo que comuniquen. Han de comunicar con quien quieran, con su hijo, su hija, su mujer, el esposo, un amigo o amiga, pero han de comunicar”. Luego les explica la necesidad de relajarse, de no correr tanto detrás del billete y les recomienda ejercicios, relajación física y mental y mucha vida al aire libre. Cuando han entendido esto, les incita a apuntarse a disciplinas relajantes como el yoga, el tai-chi o el reiki. “Aprender a relajarse es fundamental” – apunta Fuster-. “Encontrar un rato al día para ti mismo, para centrarte en algo completamente distinto, que te permita sentirte en paz”, puede significarte la diferencia entre la vida y la muerte y, desde luego, te ahorrará muchas horas de consulta al médico y permitirá disfrutar de lo poco o mucho que hayas conseguido con tu esfuerzo laboral. (rubenadrianvalenzuela@yahoo.es)


 

Tags: No matarse trabajando

Publicado por Desconocido @ 17:22
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