sábado, 14 de marzo de 2009
 Por Rubén Adrián Valenzuela.-   Y en eso de preguntar, no vean. Todos calladitos, asintiendo con la cabeza que sí, que sí, a lo que dice el "cura del vino". Pero cuando habló de los meniscos, que se veían claramente y que estaban muy gruesos, yo pensaba que debía ser eso lo que le suele fallar a Leo Messi y sin dudarlo, levanté la mano y pregunté  "¿Y dónde tiene los meniscos el vino?".




La cata del vino es lo más parecido a una misa en latín. Tienes que creer todo lo que te dicen sin rechistar y al final, dar las gracias y poner cara de póker, como si hubieras entendido todas y cada una de las partes de la oración: Cofradías, maridaje, ampelografica...
> > En el caso de la misa, digo yo y sin querer ofender a nadie, que uno atiende porque tiene fe y no se le ocurriría poner en duda lo que el oficiante te dice. Pero en el caso de la cata de vino, la cara de póker se te queda cuando, después de preguntar algo que no entendiste, te contestan que es obvio que en la copa del tinto que estás degustando "hay humo, café,violeta y ciruelas".
> > Yo me lo paso bien en las catas, porque es el único sitio donde puedes escupir en la mesa sin que te llamen mal educado. Luego porque, sin beber ni gota, te metes en la boca un monton de buenos caldos y pones cara de entendido, antes de tirar el contenido quedándote como si fueras lo más experto que hay. Nunca me ha detenido la policía de tráfico después de una cata, pero me gustaría. ¿Se maginan la cara del Guardia Civil cuando, después de olerte la boca con un "tufazo" a medio metro, te enchufa el alcoholímetro y le sale que no llevas alcohol en sangre y te tiene que dejar ir? Debe ser como en el caso ese del que se robó un caballo y cuando lo detuvieron dijo que no, que él al animalito ni lo conocía, pero que el jamelgo se había encariñado con el hombre y lo estaba siguiendo, nada más.
> > En el "Restaurant Argentina Vinya Rosa", de Barcelona (Avinguda de Sarriá, 17), suelen organizar cada mes unas catas que, si hay suerte, son de vinos "navegaos", o sea, venidos del otro lado del Atlántico, de la tierra del tango, que produce caldos tan felices como los mendocinos. 
Este martes tocó hacer la misa con vinos de la Ribera del Duero y el primero, a mí, me pareció que estaba "avinagrado" de tan ácido que resultó. Me dijeron que no, que eso era lo normal en un tinto del país y me lo tuve que creer, porque el que esto afirmaba era el oficiante, o sea el sumiller. Pero tengo claro que no me "entintaré" jamás con un caldo así, que te saca los colores al primer sorbo.
> > Y eso es lo que me llama la atención de los "pontífices del vino" o sea los sumillers, que conectan así, con los cinco sentidos, en esa especie de Dimensión Desconocida, donde todo vale. Dice, por ejemplo que "a nivel de nariz", encontraremos cerezas, grosella negra, moras y ciruelas, junto con "el aroma típico de crianzas como los tostados". De verdad, flipo, porque se ve que lo que entra por la nariz no es lo mismo que entra por la boca, porque por aquí (por la boca digo) "nos encontraremos con un vino estructurado y tánico, con recuerdos a..." Y es que se ve que el vino tiene recuerdos, oye. Son de bayas silvestres muy maduras, "que persisten por la vía retronasal". Aquí no quise preguntar, porque en una de esas me salían con un improperio: la vía retronasal es lo que tenemos..."
> > Y en eso de preguntar, no vean. Todos calladitos, asintiendo con la cabeza que sí, que sí, a lo que dice el "cura del vino". Pero cuando habló de los meniscos, que se veían claramente y que estaban muy gruesos, yo pensaba que debía ser eso lo que le suele fallar a Leo Messi y sin dudarlo, levanté la mano y pregunté  "¿Y dónde tiene los meniscos el vino?". La respuesta provocó un ¡¡¡Ah!!! general, que me hizo constatar que nadie entendía nada, pero se quedaban calladitos, haciendo ver que sí... ¿De verdad, no ven ustedes una tremenda similitud con la misa de los domingos? El sacerdote nos habla de paz, pero dejamos que los gobiernos manden más y más soldados a la guerra. Nos dicen que hay que amar al prójimo, pero el amor apenas nos llega para la prójima. Luego nos predican la bondad y la caridad con quello de que "Hay que dar al pobre lo que es del pobre" y salimos a la calle molestos porque en las puertas de la iglesia hay tanto
> > "rotoso" que estira la mano para pedir aquello que tanto nos ha costado ganar. Es que no entendemos nada. Y luego dejamos que sea otro el que pregunte, para exclamar ¡¡¡ah!!! y añadir "lo sabía, lo sabía". (rubenadrianvalenzuela@yahoo.es)


La cartera

Tags: Una dimensión desconocida

Publicado por Desconocido @ 19:48
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