miércoles, 04 de marzo de 2009
 
POR RUBEN ADRIAN VALENZUELA.-   Donde se revela que los pilotos Juan Ferrara y Dante Lagurara fueron víctimas de un error del controlador aéreo de Santiago de Chile, que estaba borracho y participando de un asado
 
 
 
Hoy está circulando un nuevo libro sobre la tragedia, escrito 35 años después por Nando Parrado, uno de los que sobrevivió al accidente. "Milagro en Los Andes", de la editorial Planeta, pretendía ser el texto en que, por fin, se revelaba "toda la verdad", pero yo dudo que haya tanta sinceridad como para que nos cuenten lo que entonces se ocultó. Comieron la carne de sus amigos muertos, para seguir viviendo, es cierto. Pero... ¿a cuántos dejaron morir, sin darles la debida atención, sólo para tener con qué seguir alimentándose? Y, la pregunta que pocos se han atrevido a formular, ya puestos a practicar el canibalismo... ¿qué habría sucedidio con los supervivientes una vez que se les hubiesen acabado los cuerpos de sus amigos muertos, si no llegan a ser rescatados después de 72 días? El ser humano, ya se sabe, es un depredador que lucha salvajemente por sobrevivir.
La controversia en torno a los supervivientes del avion Fairchild, de las Fuerzas Aéreas Uruguayas comenzó tan pronto los rescatados pusieron pie en suelo chileno. Poco se ha dicho acerca de las dificultades surgidas entre los gobiernos de Chile y Argentina a raiz de que el accidente, en rigor absoluto, ocurrió dentro de territorio argentino. De modo que para acudir al rescate de los jóvenes deportistas, los helicopteros de la FACH debieron invadir territorio de un país vecino. Esto, que en condiciones normales no tendría mayor importancia, cobraba una dimensión desconocida al tratarse de aparatos militares.
Superadas las primeras tensiones, en Santiago y algunas ciudades del sur del país se produjo una especie de "secuestro" de los rescatados. La iglesia católica chilena, sabedora de que todos los miembros de la delegación de rugbistas pertenecían a un instituto católico y, presumiendo que la supervivencia en la montaña sólo se podía explicar si había habido ingesta de carne humana, quisieron protegerlos de la curiosidad de la prensa que, sin embargo, comenzaba ya a insinuar que las cosas no estaban del todo claras.
Los 16 jóvenes rescatados de la tumba de hielo en Los Andes no lograban ponerse de acuerdo acerca de qué versión dar a la opinión pública y así, mientras uno dijo que habían comido chocolatinas, cuero de zapatos y hasta las correas de sus relojes, otros dijeron que habían "comulgado con el cuerpo de sus compañeros, que se ofrecieron en sacrificio lo mismo que Cristo se había ofrecido en la Última Cena". (Ver artículo 4 y final ) 
rubenadrianvalenzuela@yahoo.es

Tags: De lo que nadie habló

Publicado por Desconocido @ 10:41
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