miércoles, 18 de febrero de 2009
No se equivocaban quienes pronosticaron que una gota de agua llegaría a tener más valor que un gram de oro.   Por Rubén Adrián Valenzuela 



Una de las cuestiones sobre las que más han acertado
los “futurólogos”, desde Nostradamus a
Alvin Toffler, es la del agua.
Cuando se desencadenen las anunciadas “guerras
del agua”; las Cruzadas, la Reconquista, las
luchas por territorios o por el control del petróleo
van a parecer juegos de niños.
Los vaticinios, serios o estrafalarios, científicos o
espontáneos, se equivocaron en muchas de sus
afirmaciones: seguimos a la espera del Hombre Nuevo, y
de que desaparezca el país/estado; nos quedamos sin la
Revolución Permanente y se nos esfumó la idea de una
sociedad sin Gobierno (más bien avanzamos hacia un
Gobierno único, mundial), pero no se equivocaron
quienes pronosticaron que una gota de agua llegaría a
tener más valor que un gramo de oro.
Alvin Toffler escribió, en 1975 que “el
conflicto político actual más importante no es ya el
existente entre ricos y pobres, entre grupos étnicos
dominantes y dominados ni aún entre capitalistas y
comunistas”. Es la lucha por la sobrevivencia.
Es la vida la que está en juego y, por sobrevivir
“el hermano matará al hermano y el hijo matará
al padre”.
El agua es vida y está en peligro y "hoy brota como el
mayor conflicto geopolítico del siglo XXI ya que se
espera que en el año 2025, la demanda de este elemento
tan necesario para la vida humana será un 56% superior
que el suministro... y quienes posean agua podrán ser
blanco de un saqueo forzado".
Se calcula que para los 6.250 millones de habitantes a
los que hemos llegado se necesitaría ya un 20% más de
agua. La pugna es entre quienes creen que el agua debe
ser considerado un commodity o bien comerciable (como
el trigo y el caféGuiño y quienes expresan que es un bien
social relacionado con el derecho a la vida. Los
alcances de la soberanía nacional y las herramientas
legales son también parte de este combate.
Para comprender el problema, hay que considerar un
rosario de datos basados en la extracción,
distribución y consumo del agua - lo muestran la
Biblia o el Corán- que poseen la edad del mundo; que
han dado lugar a conflictos de gran magnitud. Lo nuevo
del caso es que, desde hace una década, se acumulan
las cifras que presagian que el planeta se encamina a
una escasez cada vez más acentuada.
Ahora mismo 1.100 millones de personas carecen de
acceso al agua potable, a las que habría que sumar
otros 2.400 millones de personas que no tienen acceso
a un saneamiento adecuado.
Millones de habitantes de los países subdesarrollados,
la mayoría niños, mueren todos los años de
enfermedades asociadas con la falta de agua potable,
saneamiento adecuado e higiene. Además, casi la mitad
de los habitantes de los países en desarrollo sufren
enfermedades provocadas, directa o indirectamente, por
el consumo de agua o alimentos contaminados, o por los
organismos causantes de enfermedades que se
desarrollan en el agua.
El problema no es la falta de agua dulce potable sino,
más bien, la mala gestión y distribución de los
recursos hídricos y sus métodos.
  Los conflictos, de los cuales todavía no hemos visto
su peor expresión, ya han comenzado en España.
Valencianos y murcianos (con algunos aragoneses) se
confabulan contra Catalunya, por el llamado "trasvase"
del Ebro. Los vecinos de las urbanizaciones de lujo
comienzan a denunciar a sus amigos por llenar la
piscina y hasta las "empleadas de hogar" se vengan de sus
patronos, denunciándolos porque han usado agua de la
red para regar sus plantas. Y lo más angustioso es que
el problema no tiene solución. Podremos postergarlo,
hacer que parezca resuelto con alguna medida de
parche, pero tarde o temprano estallará (rubenadrianvalenzuela@yahoo.es).

Tags: Sobrevivir es la consigna

Publicado por Desconocido @ 10:17
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