martes, 17 de febrero de 2009
"Lo que la pediatra diagnosticó como un síndrome sin importancia llamado vasovagal, era en realidad una cuadro grave que puede ser mortal, llamado Síndrome de Reye".   Por Rubén Adrián Valenzuela       
 
 
El hombre se presentó poco después de las 11 de la mañana en Urgencias de Pediatría del Hospital Valle d'Hebron. Llevaba en brazos a un niño de unos siete años, que había estado vomitando en el parque, mientras jugaba y se quejaba de fuertes dolores de cabeza, mareo y pérdida de conciencia.
"No sé dónde estoy, papá", decía el chico, mientras su padre desesperaba porque los médicos no daban abasto y la cola de pequeños pacientes se hacía interminable.
La joven pediatra que vio al pequeño cumplió con el protocolo: buscó señales de maltrato, tomó la temperatura y pinchó un dedo del niño para sacarle una gota de sangre y detectar algún síntoma de diabetes. Luego quiso saber si el chico padecía de alergias o había comido algún alimento descompuesto, pero no encontró síntomas de nada conocido. "Es un síndrome vasovagal" -dijo-. "Algo así como una pérdida repentina de energías, de la que se repone rápidamente".
El hombre no quedó conforme con el diagnóstico. Había visto a su hijo desplomarse mientras jugaba en un tobogán, pálido como una hoja de papel. Esos síntomas debían tener una explicación más científica, pero no insistió. En Urgencias había demasiado gente precisando atención y ya le habían dedicado mucho tiempo.
Se fue con su hijo y lo hizo descansar el resto de la tarde. Al día siguiente, muy temprano, acudió a la consulta de un homeópata, un médico de confianza que ni tenía prisas ni quería buscar una explicación fácil.
Allí, charlando y mirando al chiquillo en sus reacciones, descubrieron la causa de la emergencia del día anterior: una simple y vulgar Aspirina.
Se la había administrado al niño después del desayuno, disuelta en zumo de manzana. "Es que le dolía un poco la cabeza y estaba algo acatarrado". Justo las razones por las cuales no se debe dar nunca ácido acetilsalisílico a un menor de 12 años.
"Has estado a punto de matar a tu hijo", dijo el homeópata. "Lo que la pediatra diagnosticó como un síndrome sin importancia llamado vasovagal, era en realidad una cuadro grave que puede ser mortal, llamado Síndrome de Reye".
El Síndrome de Reye es una inflamación cerebral y hepática que comienza abruptamente en los niños, más o menos una semana después de la ingestión de Aspirina o acido aceltilsalicílico (AAS), pero también los adultos están expuestos a reacciones indeseables y peligrosas, si la consumen después de haber ingerido alcohol o frutas cítricas.
El AAS, componente principal de la Aspirina y de la que España es uno de los mayores productores (el 85% del AAS que se consume en el mundo proviene de Langreo) es un anticoagulante plaquetario y antiinflamatorio que ataca directamente a esa especie de "mensajeros del dolor" que son, en el organismo humano, las prostaglandinas que informan al Sistema Nervioso Central de la agresión. (rubenadrianvalenzuela@yahoo.es).
 

Publicado por Desconocido @ 10:18
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