Lo triste, sin embargo, parece ser que a la señora Fernández de la Vega nadie le dió lecciones de diplomacia y discreción antes de enfundarla en el cargo y ni siquiera se aprendió de memoria aquello que nos enseñaban ya en el colegio: "Al país que fueres, haz lo que vieres".
Por Rubén Adrián Valenzuela
Se fotografió con sus tres esposas y sus 18 hijos, orgulloso de mostrarlos, bien alimentados, bien vestidos y al aire libre. No ocultos en un sótano inmundo ni cremados en un horno, como hacen otros occidentales más "civilizados", amantes de la ópera y de las bellas artes.
A estas horas el empresario nigerino que posó junto a la vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega debe saber que su gesto causó "horror" a esta mujer, soltera, sin pareja conocida y sin hijos, que por mor de la democracia del dedo, representa a los españoles allí donde vaya.
Lo triste, sin embargo, parece ser que a la señora Fernández de la Vega nadie le dió lecciones de diplomacia y discreción antes de enfundarla en el cargo y ni siquiera se aprendió de memoria aquello que nos enseñaban ya en el colegio: "Al país que fueres, haz lo que vieres".
La vicepresidenta, cuyos dislates en el extranjero llenan las hemerotecas, no tendría, seguramente, el mismo horror si la fotografiasen al lado de alguno de los halcones que mandaron las bombas a Irak y Afganistán, sumando ya decenas de miles de muertos. Es más, nunca ocultó que, loquita, habría dado una seman de su vida por obtener una fotografía amable junto al mayor responsable de esta catástrofe que no acaba: George W. Bush.
La señora De la Vega, tenaz defensora del aborto, a pesar de que no se sabe que ella haya debido pasar por este flagelo, no habría tenido dificultades en fotografiarse al lado de aquel reputado y adinerado médico abortista en cuyas clínicas barcelonesas se asesinaba a bebés de hasta siete meses de gestación.
Pero bueno, ella es así. Con muy poco criterio y menos tacto se ha referido despectivamente a un hombre -uno entre millones-, que cuida a sus mujeres y sus hijos como se lo han enseñado en la sociedad en que vive. Puesto que allí, ésta costumbre, no está censurada y en España sí... roguemos a los Santos Apostoles que Rodríguez Zapatero no acabe mandando tanques y aviones para combatir estas "horribles" costumbres e imponer las nuestras, que, entre otras lindezas, contemplan el abandono de los ancianos y enfermos en sitios a los que van a morir solos y dejados de la Mano de Dios.
Como colofón del viaje de la vicepresidenta de Gobierno a Niger, se ha anunciado que las ayudas para el desarrollo del Africa subsahariana se elevarán a los diez millones de euros y la mayor parte de esta ayuda se destinará a concienciar a las mujeres (de qué?) y a potenciar la salud materno-infantil.
Ya veremos cómo, dentro de poco comienzan a dispararse las tragedias humanas, el maltrato familiar, los crímenes pasionales, la disolución de familias y el divorcio a la carrera en aquel país, hasta ayer subdesarrollado pero tranquilo. (
rubenadrianvalenzuela@yahoo.es)
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