Se dice de esta torre, el faro de navegación en activo más viejo del mundo, que Hércules la construyó, en el siglo II antes de nuestra era, en el mismo lugar donde enterró la cabeza del gigante Gerión, al que venció en un épico combate.
Por Rubén Adrián Valenzuela
Un periodista de “La voz de Galicia” viaja a Sitges en misión profesional, pero no se interesa ni por la iglesia ni por las playas ( que sí ), ni tampoco por el Cau Ferrat, el Museu Maricel, ni las obras que puedan conservarse allí de Santiago Rusiñol ( que también ). Viene única y exclusivamente a visitar Casa Raimundo, donde le han dicho que hay un tesoro que ni los más pintados restaurantes gallegos tienen y que él fotografiará para la portada de su periódico.
Casa Raimundo es ese restaurante especializado en mariscos y carnes gallegas que desde hace unos años funciona en la calle Isla de Cuba, cerca del Mercado Municipal y a pocos metros de la estación de la Renfe.
Raimundo es, por supuesto, el jefe del barco y, a fe mía, que se nota cuando no está al timón o cuando manda a la sala de máquinas (léase la cocina), a algún grumete desaprensivo. Hasta las entrañitas a la parrilla o el asado de churrasco salen tristes cuando no han pasado por sus manos.
Raimundo, que durante unos 18 años regentó el Rincón Gallego, (donde nos reuníamos en tertulia Charles Loewenstein, el pintor Manuel Blesa, la periodista Yolanda Fajardo, el dibujante Carlos Avallone, un matrimonio de miniaturistas montenegrinos ahora desaparecido de las pistas y un largo etcétera), está ahora cerca del corazón de la villa , haciendo de las suyas en los fogones y las parrillas.
No sé si viene a cuento, pero tengo que decir que en Casa Raimundo nunca he podido terminar un plato hasta el último bocado. Las raciones son tan grandes –desproporcionadas casi-, que siempre acabo pidiendo un “taper” para llevarme los restos -¡qué restos!-, que las más de las veces acaban convirtiéndose en mi cena o almuerzo del día siguiente. Esto me trae a la memoria un restaurante de aires marinos que había o hay en el muy singular puerto chileno de Valparaíso: Las Cachás Grandes, que viene a significar, más o menos “las tremendas raciones”. Mi padre solía llevarme allí para dejarme “tieso” con el "bistec a lo pobre", más o menos como salgo ahora, después de una comida o un entrecot de ternera en Casa Raimundo. Y se puede decir que no hay marino que se precie que al recalar en Valparaíso, no haya visitado Las Cachás Grandes.
Raimundo, cuyo apellido paterno es Carabel o, lo que es lo mismo en gallego: clavel, era y sigue siendo marino. Desde su A Coruña natal venía a Sitges a bordo de un barco cementero de nombre muy reverencial: “Arquitecto Gaudí”, en el que se desempeñaba como responsable de la cocina. Un día bajó a tierra, vino a la villa y conoció a Divina, con quien se casó y con la que ha formado una familia que suma siete hijos. Y resulta estimulante ver cómo se complementan: ella en la atención del público, él frente a los fogones, con cacharros y zafatas.
Casa Raimundo es por muchas razones un lugar entrañable, pero para los gallegos resulta sorprendente pedir una jarra de cerveza y ver que se la “tiran” desde un grifo con forma caprichosa. Se trata de la Torre de Hércules, que los nativos de la tierra de Rosalía de Castro y Castelao llevan en la retina, porque es uno de los monumentos más antiguos sobre la faz de la tierra. Se dice de esta torre, el faro de navegación en activo más viejo del mundo, que Hércules la construyó, en el siglo II antes de nuestra era, en el mismo lugar donde enterró la cabeza del gigante Gerión, al que venció en un épico combate.
La figura de esta torre, que Raimundo guardó en sus recuerdos desde niño, la encargó un día a la firma que lo surte de cerveza. Les dio la foto, les dijo lo que quería y se olvidó del asunto sin imaginarse el revuelo que su idea iba a causar. El día que llegaron a servirle el pedido, no se lo podía creer. La reproducción en metal de la Torre de Hércules venía por partida doble: dos surtidores de cerveza en vez de uno. El alboroto que se montó entre los gallegos fue notable y pronto la foto de Raimundo y su tesoro pasó a formar parte del dossier que la Xunta presentó a la Unesco para que el mítico faro fuese incluido entre las nuevas maravillas del mundo. También fue portada en el importante diario La Voz de Galicia (una de las joyas de la corona del Grupo Zeta) y ahora se formulan propuestas para convertir la singular figura en postal. Y es que en Sitges estas cosas ya casi no sorprenden, porque la magia te la puedes encontrar aún en la barra de un bar. Como en Casa Raimundo. (rubénadrianvalenzuela@yahoo.es)
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