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Las obras, dibujos y viñetas con que se ha hecho famoso Fernando Krahn están celosa y adecuadamente protegidas en una caja fuerte, grande como un armario y firme como la bóveda del Banco de España.
Por Rubén Adrián Valenzuela
La casa del artista Fernando Krahn, en Sitges, es para mí un sitio obligado de visita. Si el tiempo lo permite y las circunstancias lo ameritan, claro. Porque Fernando -y hace unos año su difunta esposa, María de la Luz Uribe- ha sido siempre una especie de imán que atrae a las más variopintas personalidades y a las que él, mal que le pese, no siempre puede atender como quisiera. Unas veces porque le falta tiempo. Otras, simplemente, porque quienes rompemos su rutina le debemos resultar unos pelmazos...
Una vez, hace años, sonó el timbre de la puerta, a eso de las cinco de la tarde, hora en que los niños ya van de vuelta de sus colegios a casa. Abrió María de la Luz, quien se encontró con un grupo de chavalitos capitaneados por uno que espetó:"Tu eres escritora, ¿verdad?. "Sí", respondió, entre acongojada y divertida, la anfitriona. "Pues, ¡venimos a que nos cuentes un cuento!"
De verdad. Es que esa esquina de Isla de Cuba y Sant Gaudenci se me antoja mágica. Luminosa casi. Y pienso que como a mí, a cientos de otros habitantes de esta ciudad. Mi hijo Imanol, cada vez que pasamos por allí, lanza una exclamación: "Aquí vive tu amigo el de los dibujos de los Reyes Magos y una estrella! (El libro se repartío este año en los colegios, pero antes Fernando había tenido el detalle de regalarle uno, autografiado, a mi pequeño).
Esa casa y sus moradores guardan recuerdos alucinantes. Imágenes de visitantes ilustres como Gabriel García Márquez, José Donoso, Nemesio Antúnez y un largo etcétera. Pienso que, alguna vez, con el paso del tiempo, habrá un museo allí y el sitio será lugar de visita obligada para turistas y buscadores de curiosidades culturales.
Y a propósito de curiosidades, les cuento una: Si un día -que ojalá nunca llegue- en esa esquina cayese una bomba, podría irse todo al suelo y resultar destruido ; menos las obras, dibujos y viñetas con que se ha hecho famoso Fernando Krahn. Están celosa y adecuadamente protegidas en una caja fuerte, grande como un armario y firme como la bóveda del Banco de España. Es que la posteridad hay que cuidarla como a un bebé que comienza a dar sus primeros pasos.
El otro día, en la cocina mientras tomábamos una taza de té, le pregunté a Fernando por la crisis que han desatado los dibujos de Mahoma y el primer sorprendido fue él, porque con lo importante que es dentro del mundo de la ilustración, nadie hasta ahora -ni periodistas locales ni nacionales- le había hablado del tema. No le gusta, claro. Cree que se ha hecho un daño a la libertad de expresión, no sólo porque ahora habrá asuntos que todos los dibujantes considerarán tabú, sino porque los dibujos cuestionados " son parte de un aparato proselitista".
Fernando, cuya biografía, con lista de premios y de lugares en los que ha trabajado y de libros que ha publicado, necesita de un diario con tantas páginas como este que el lector tiene en sus manos, dice que siente admiración por el trabajo de los dibujantes políticos, pero qué prefiere dejar ese campo para otros. Lo suyo es el dibujo o la viñeta que hace reir y pensar. "Creo" -dice- " que básicamente hay dos tipos de dibujantes en este trabajo: los independientes y los que están al servicio de una ideología. Son los primeros los valiosos, pues nos hacen reflexionar ante una realidad incierta".
Krahn cree que los dibujos que ofendieron a la comunidad musulmana eran innecesarios porque además "artísticamente eran muy malos", pero entiende que quienes los hicieron pertenecían al grupo que él denomina ideológico y que actuaron para atender "el juego político del periódico" (que los encargó
. El artista cree que reirse de una raza o de una religión "es una ofensa innecesaria" y siente que los trabajos de los dibujantes daneses, "quienes no se deben haber imaginado la repercusión de sus actos", coarta desde ahora la libertad de expresión de muchos caricaturistas en todo el mundo. (rubenadrianvalenzuela@yahoo.es) |
Tags: Los dibujos sobre Mahoma