Puede que este sea mi último artículo para l'Eco de Sitges o, por lo menos,el último en lengua castellana. En Cataluña el diario Marca y el madridismo están interdictos, demonizados casi. Y el castellano es una lengua a abatir. Yo cometí los tres pecados capitales del barcelonismo: Hablar bien de Marca, referirme al Real Madrid y escribir en castellano. Las tres cosas ya no las podré hacer en el futuro, pese a que soy barcelonista, periodista profesional y mi lengua materna, que es también la lengua oficial de España, es el castellano, con el cual me puedo expresar en propiedad y sin grandes faltas. "Otros días vendrán", decía Pablo Neruda.
Por Rubén Adrián Valenzuela
El periodismo que se practica actualmente en la península ibérica es más bien deplorable. Hay falta de objetividad, poco rigor informativo, casi nada de originalidad, escaso buen gusto y ninguna independencia. El idioma ( castellano, que es el que domino) es tratado a las patadas, los lugares comunes son caldo de cultivo y el recurso a los comunicados oficiales y las ruedas de prensa institucionales es ya, más que una plaga, una enfermedad congénita.
Con todo este lastre, en mi opinión, es normal que cada vez menos lectores vayan a los quioscos y menos espectadores se sienten frente al televisor a la hora de los telediarios o las tertulias políticas. Los diarios son piezas plúmbeas y los espacios de "diálogo" en la tele, sitios para que algunos vociferantes tabernarios defiendan con pasión y sin razón, las razones del que les paga.
Muchos jóvenes reporteros van a las tertulias matinales, ya en la radio o la televisión, a defender con estridencias lo que, ellos creen, son las ideas de sus patronos; unos principios que los condenarán y significarán para el resto de sus vidas profesionales. De tal manera que, cuando los de ABC atacan con saña a los de El País o los de estos dos a los representantes de El Mundo, se están cerrando de un modo lapidario sus futuros destinos laborales.
¿Podría entender alguien que aquel redactor que hoy habla pestes de El País, porque actualmente le paga el ABC, mañana pase a las trincheras del Grupo Prisa para denostar de su anterior empleador y su partido inspirador, el PP?
Por eso es que el espectacular golpe de independencia y periodismo de avanzada que nos ha regalado Marca hace pocos días, al revelar las artimañas del presidente del Real Madrid para mantenerse en el cargo, brille como un diamante en medio de una carbonería. Y lo hace merecedor de todos los galardones que, en periodismo, se puedan otorgar.
Ha habido tanta laboriosidad en esa noticia: diez o más personajes se habían colado en la Asamblea de Compromisarios del club blanco para apoyar la gestión y reelección de Ramón Calderón; que no caben los regateos ni los ninguneos. Esa ha sido una labor periodística de las buenas, digna de las mejores cabeceras de periódicos no ya sólo en España, sino en el mundo occidental, donde a nadie se guillotina por buscar la verdad.
Yo no esperaba un trabajo de tal envergadura y tanta solvencia en un diario como Marca, publicación a la que, con justicia o no, se asocia al realmadridismo. Tampoco era esperable en una publicación temática. Los periódicos deportivos son un exotismo en gran parte del mundo civilizado y tanto el fútbol como el baloncesto, tenis y automovilismo han de conformarse con compartir páginas en los diarios generalistas, que son los llamados a formar equipos de investigación y denuncia. Yo mismo integré en cierta ocasión un equipo que debió investigar los chanchullos de un "profesor" de árbitros de fútbol, que además de dueño de una agencia de pronósticos deportivos, era el encargado de asignar los "referís" que habían de pitar, cada fin de semana, los partidos de la Liga de Fútbol Profesional en Chile. Demás está decir que el mencionado "profesor" había ganado varias veces la quiniela y que su familia había pasado de la nada al todo en
menos de un año. Pero había tantos intereses comprometidos y tantas personas importantes implicadas( entre ellas un poderoso empresario español, dueño de una cadena de zapaterías de alto standing), que mi trabajo acabó con la renuncia del jefe de deportes del diario que me pagaba y toda mi investigación en la cesta de los papeles de mi director.
Por eso es que estoy encantado con la clamorosa investigación destapada por Marca, que forzó la dimisión fulminante de Ramón Calderón. Se ve que el director del diario, Eduardo Inda, a quien no tengo el gusto de haber tratado, tuvo que afrontar peligros internos, entre la redacción del rotativo (dicho sea de paso: el diario más vendido de España), adicta al equipo blanco. Algunos, que parece que se han olvidado de su papel de garantes de la verdad frente a la opinión pública (que es en definitiva el fin último de toda la profesión, sea de deportes o ciencias exactas), presumiblemente acusaron a Inda de tenerlos "hartos con sus disputas en contra del Real Madrid". No supieron estar al lado de su capitán y hoy, las 30 monedas de plata con que al parecer los premia el Bernabeu se les deben estar volviendo ascuas en las manos. Deben estar callados, supongo. O luciendo con orgullo los laureles conquistados a base de tesón por un equipo que no se dejó amedrentar ni por las bravatas ni las insinuaciones.
Para mí, Marca, a partir de ahora, será la marca distintiva del periodismo que querría ver en España y no encuentro: el que valora la verdad por encima de otras consideraciones.. (
rubenadrianvalenzuela@yahoo.es)
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