viernes, 16 de enero de 2009
Cómo duele tu adios, hijo mío

Por Rubén Adrián Valenzuela



Mauricio Valenzuela Mujica vivió 26 años, durante los cuales
tuvo tiempo de convertirse en poeta, animador de
programas de televisión y bailarín de brakedance
(junto con su hermano Leonardo integró un dúo que 
ganó un concurso nacional de
esa modalidad de baile en el programa “Tocata” de
Televisión Española).
Tenía unos ojos brillantes y limpios, una nariz
abundante y una lengua que a la hora de hacer
jugarretas podía alcanzar proporciones increíbles.
Pero, por sobre todas las cosas, era poeta y le
gustaba jugar con las palabras, buscar su significado
inconfeso. Amante tardío de la “beat generation”,
cuyos libros encontró en mi biblioteca, descubrió
deslumbrado a Ferlinguetti y a Kerouac. A Ginsberg y a
Gregory Corso. Aprendió a disfrutar con las canciones
de Bob Dylan y a él, inmerecedor de todo homenaje, le
dedicó varios de sus buenos poemas. Pero a Mauricio,
como a miles de jóvenes en éste y el otro lado del
Atlántico, le gustaba ducharse con lujuria. Sus
estancias bajo el chorro podían durar horas y aunque
le llamasen para avisar que su plato con comida
caliente ya estaba en la mesa, él se tomaba un tiempo
para seguir con su disfrute... Por eso que cuando
resbaló en la bañera y se desnucó, nadie lo fue a
buscar, mientras la lluvia de la alcachofa caía y
caía...
Encontraron su cuerpo cuando ya estaba yerto y
yo no me consuelo de su muerte, a pesar de los años. Y
alejando la lluvia que inunda mis ojos, repaso hoy las
páginas de su póstumo libro:
“El aprendiz de brujo.
Mis peores poemas” (Editorial Casa Doce/ Santiago de Chile)

“Nada consiguió matar al Quijote/ mientras estuvo
loco./El Quijote se volvió cuerdo/ Y entonces/
se murió”.

Cómo duele tu adiós, hijo mío.
(
rubenadrinvalenzuela@yhoo.es)




Tags: Acerca de Mauricio

Publicado por R.A.Valenzuela @ 9:15
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Vipsania
jueves, 08 de octubre de 2009 | 16:15
No sé cómo he llegado hasta aquí y no sé si alguien leerá esto, pero es lo de menos. Para mí Mauricio fue aire fresco en un pueblo cerrado como Guadarrama. Gracias por recordarme que yo también le quise.
Publicado por losnanos
martes, 17 de enero de 2012 | 15:27

Te mando un mensaje al correo que aparece.

Un saludo