viernes, 09 de enero de 2009

=== La cárcel por dentro y el estilo Nuevo Periodismo ===





En el Chile de Augusto Pinochet no había espacio para las manifestaciones culturales libres y contestatarias. Pablo Neruda y sus principales obras ("El Canto General", "Confieso que he vivido"), estaban prohibidos y los periódicos de mayor circulación e implantación popular, como "Ultima Hora", "Clarin" y "Puro Chile" habían sido bombardeados y varios de sus periodistas estaban prisioneros. En este panorama, gris y opresivo, al que los estudiosos definían como de "apagón cultural", Rubén Adrián Valenzuela, un joven reportero proveniente de las filas de la desaparecida Radio Magallanes, buscaba las fórmulas que le permitieran contar las cosas tal y como estaban sucediendo. Su sección dominical en el diario "La Tercera" había sido prohibida por la dictadura, tras una entrevista con Luis Sánchez Latorre, presidente entonces de la Asociacion de Escritores de Chile. Éste, tras confesarle el periodista que la entrevista que le iba a formular "está censurada desde antes de ser escrita", adoptó un tono jocoso para declarar que estaba muy preocupado por una invasión de ratas en el país. "Esto pasa" -dijo el presidente de los escritores chilenos- "porque en este país, donde antes estaban los gatos para combatir a las ratas, ahora han sido reemplazados por perros, que no entienden de nada de estas labores". El escándalo fue clamoroso al interior de las fuerzas militares que ejercían el gobierno, pero no se hizo público, porque habría sido necesario que reconocieran abiertamente que se sentían identificados con los perros. Pero al quedarse sin su entrevista semanal, Rubén Adrián Valenzuela comenzó a buscar nuevas fórmulas de expresión y así acertó a dar con el Nuevo Periodismo, que en Chile ningún otro escritor cultivaba. A finales de 1981, con la identidad cambiada por un hábil maquillaje, recorrió las calles del centro de Santiago, pidiendo limosnas, como mendigo. El reportaje acabó a las puertas del céntrico café Haití, donde un violento vigilante lo sacó a patadas a la calle, sólo por su aspecto. El periodista haía ido a pedir un café con un billete de gran valor, pero allí los "pobres mal vestidos" no tenían derecho a entrar. La historia se publicó en uno de los suplemtnos dominicales del diario y recorrió el país en una ola de estupor e indignación que tuvo su más fiel reflejo en Chillán, donde el obispo católico Ysern dijo en la misa que "si todos los católicos tuviesen la misma actitud de este periodista, estaríamos más cerca del cielo". Añadió que ignoraba si Valenzuela era o no cristiano "Pero al adoptar las peripecias y los padecimientos de los mas pobres ha ofrecido un testimonio profético, que lo honra como periodista y como persona". Poco tiempo después, con una identidad falsa, el pelo teñido y unas gruesas gafas ópticas que no necesitaba, Rubén Adrián Valenzuela entró a la Cárcel Pública de Santiago, donde se hacinaban cientos de presos comunes (los detenidos políticos estaban en una galería segregada), padeciendo un ominoso sistema de "guardias blancas", sistemas de castigo inhumano, justicia paralela, y una galería subterránea que los presos conocían como "El Metro" y ante cuya sola mención, temblaban. Valenzuela contó que para escribir su reportaje usó todos los recursos conocidos de Nuevo Periodismo: Prosa narrativa libre, poesía, cantos populares "y todos los signos de puntación, exclamación, interrogación y hasta anulación de documentos (la mancha negra que se usaba para subrayar cifras en los cheques), que existían en la máquina de escribir".
El resultado fue un escándalo nacional, con repercusiones internacionales. El diario para el que escribía Valenzuela se convirtió en horas en el de mayor tirada de America latina y en los 14 días que duró la saga se vendieron millones de ejemplares. Aún así, el diario se vio obligado a editar un cuadernillo extraordinario con todos los capítulo del reportaje, que se tituló "La cárcel por dentro". El alcaide de la Cárcel Pública fue removido de su puesto de forma inmediata y para el cargo de Director de Gendarmería (Instituciones Penitenciarias)fue nombrado un coronel de ejército. Mientras, sin anunciarlo publicamente, la ministra de Justicia de la época, Mónica Madariaga, se presentó en la Cárcel Pública para indagar personalmente la existencia o no de la galería de castigos conocida como "El Metro". A la salida se mostró consternada, reconociendo que Valenzuela había contado la más descarnada y "abominable realidad". Este testimonio impidó que el régimen militar encabezado por Pinochet clausurase el diario que había publicado "La cárcel por dentro" y, pocos meses mas tarde, el actor Robert Redford asistió, en Chile, al estreno de su película, "Brubaker", que se presentó bajo el título "La cárcel por dentro". Desde su casa en Santos Lugares, Buenos Aires (Argentina) el escritor Ernesto Sábato dijo que Valenzuela había "agotado las posibilidades del reportaje y ha puesto el listón muy alto", para las nuevas generaciones de periodistas.
Ahora Rubén Adrián Valenzuela vive en España y se puede contactar con él en <rubenadrianvalenzuela@yahoo.es>.


Tags: Rubén Adrián Valenzuela

Publicado por R.A.Valenzuela @ 1:29
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